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Participación de Collaborative Fund en D.C. United: análisis de activos de capital de riesgo
Puntos Clave
- Mira más allá del palco del propietario y examina el vehículo de inversión detrás de una participación deportiva.
- La exposición al equipo más el estadio puede hacer que la propiedad deportiva sea más atractiva para el capital paciente.
- Observa si más firmas de capital de riesgo crean vehículos de larga duración para activos culturales.
El acuerdo tiene menos que ver con poseer trofeos que con que las firmas de capital de riesgo prueben equipos y recintos como activos culturales pacientes.
El acuerdo tiene menos que ver con poseer trofeos que con que las firmas de capital de riesgo pongan a prueba equipos y sedes como activos culturales a largo plazo.
Un club de fútbol encaja de forma extraña con el capital de riesgo si piensas que el capital de riesgo solo quiere software que escale rápido y cálculos limpios de salida. Un club no cambia de rumbo con facilidad, un estadio no hace pruebas A/B con su vecindario, y los aficionados no son usuarios en el sentido ordenado de un panel de métricas. Precisamente por eso vale la pena observar el movimiento de Collaborative Fund. Lo interesante no es que las finanzas hayan encontrado otro palco de propietarios. Las finanzas siempre encuentran el palco de propietarios. La mejor pregunta es qué tipo de capital intenta sentarse allí ahora.
TechCrunch informó que Collaborative Fund está adquiriendo una participación en D.C. United y Audi Field, colocando a una firma de capital de riesgo en una categoría de activos que normalmente se asocia con riqueza privada, capital privado o personas aprobadas por la liga. La versión del comunicado de prensa es cultura y acceso. La versión de negocio es duración, control de activos escasos y la esperanza de que los derechos deportivos, los recintos y la lealtad local envejezcan mejor que la mayoría de las cohortes de startups.
El desglose del acuerdo, según TechCrunch
TechCrunch informó que Collaborative Fund es una firma generalista de capital de riesgo con sede en Nueva York, con 15 años de historia y alrededor de 1.000 millones de dólares bajo gestión. La firma hizo apuestas tempranas por Lyft, Reddit, Sweetgreen y Olipop, según TechCrunch, y ahora está adquiriendo una participación en el club de fútbol D.C. United y en su estadio, Audi Field.
Esa última parte importa. No se trata solo de una marca de equipo. También es una parte del recinto físico vinculado a esa marca. El informe presenta a Collaborative Fund como la firma de capital de riesgo más reciente y más pequeña en seguir un camino abierto por Thrive Capital.
TechCrunch dijo que Thrive lanzó Thrive Eternal, un vehículo creado para mantener “franquicias icónicas e instituciones culturales” durante décadas, con financiación de muchos de los mismos inversores que ya participan en los fondos de venture y crecimiento de Thrive. Thrive Eternal primero anunció una participación en los San Francisco Giants, y luego, meses después, compró los Lakers por completo por una cifra récord de 12.500 millones de dólares, con el exdirector ejecutivo de Disney Bob Iger, socio de Thrive, uniéndose como copropietario.
Esa secuencia es la verdadera señal del acuerdo. Las firmas de capital de riesgo no están simplemente descubriendo que los equipos famosos son famosos. Están probando si una firma puede empaquetar la propiedad deportiva para inversores que ya entienden los largos períodos de tenencia, la acumulación de valor de marca y los activos privados ilíquidos. Un fondo de capital de riesgo normal espera que la mayoría de sus apuestas fracasen y que unas pocas devuelvan el fondo. Una participación en una franquicia deportiva plantea una pregunta distinta: ¿pueden la escasez, la atención mediática y el apego cívico hacer parte de esa acumulación de valor?
Por qué esto no es solo otra compra de una persona rica, según TechCrunch
TechCrunch trazó una distinción útil entre tres vías del capital deportivo: fortunas individuales del sector tecnológico, capital privado y firmas de capital de riesgo que construyen vehículos dedicados a la propiedad. Citó a Vinod Khosla y su familia, que este verano acordaron comprar los Seattle Seahawks por una cifra récord de 9.600 millones de dólares, poco después de que la familia Khosla también adquiriera una participación en los San Francisco 49ers junto con el presidente de OpenAI, Bret Taylor. Eso es riqueza personal entrando en el deporte, algo conocido y relativamente fácil de entender. Una persona muy rica quiere el activo, y el activo es raro.
El capital privado es la otra vía establecida. TechCrunch señaló que Sixth Street tiene participaciones en los Boston Celtics, los New England Patriots y los San Francisco Giants de la MLB. El capital privado tiende a ser más explícito sobre la construcción de cartera, la monetización y la liquidez futura. Puede que a los aficionados no les encante la hoja de cálculo, pero al menos la hoja de cálculo no pretende ser un sueño de infancia.
La versión de capital de riesgo es más sutil. La participación de Collaborative Fund en D.C. United y Audi Field, según informó TechCrunch, se acerca más al experimento de Thrive Eternal que a un fundador que compra un equipo con dinero personal. La firma no solo busca asociarse con la cultura deportiva. Está explorando si las instituciones culturales pueden convertirse en parte de la base de activos de largo plazo de una plataforma de capital de riesgo. Esa es una propuesta distinta para los socios limitados, incluso cuando el activo todavía viene con bufandas, suites y espacios publicitarios para patrocinadores en el descanso.
Por qué Audi Field cambia el análisis de inversión, según TechCrunch
El detalle más importante de TechCrunch puede ser que la participación incluye tanto D.C. United como Audi Field. Un club es un activo deportivo. Un estadio es una máquina comercial con una línea de techo, una ubicación y más formas de llegar a un cliente de las que puede ofrecer una tabla de posiciones.
Cuando el equipo y el recinto están vinculados en la historia de inversión, el potencial de crecimiento no se limita al rendimiento en los días de partido. Eso no significa que la economía sea automática. Los estadios implican complejidad operativa, necesidades de capital y política local. Pero, desde el punto de vista de un inversor, un recinto puede hacer que la atención cultural del equipo sea más directamente monetizable mediante espacios de patrocinio, hospitalidad, eventos y alianzas de marca. La traducción sencilla: el club crea atención; el edificio le da a esa atención más lugares donde convertirse en ingresos.
Aquí es donde el deporte empieza a parecer familiar para una firma de capital de riesgo sin convertirse realmente en una startup. Las apuestas tempranas conocidas de Collaborative Fund, según enumera TechCrunch, incluyen nombres de consumo como Lyft, Reddit, Sweetgreen y Olipop. D.C. United no es una aplicación de consumo, y Audi Field no es una bebida envasada. Aun así, la inversión toca una pregunta similar: cuando un hábito, una comunidad o una marca se vuelven duraderos, ¿quién posee el activo que captura el margen?
Qué observar ahora, según TechCrunch
El informe de TechCrunch sugiere que la propiedad deportiva por parte de firmas de capital de riesgo está pasando de curiosidad a experimento repetible. Thrive Eternal ofreció la versión más llamativa, con la participación en los San Francisco Giants y la compra récord de los Lakers por 12.500 millones de dólares. Collaborative Fund ofrece una prueba más discreta: ¿puede una firma de capital de riesgo más pequeña usar la misma lógica a otra escala, con un club y un estadio en lugar de un megaactivo que define una liga?
Para los lectores, la lección práctica es dejar de tratar por defecto los anuncios de propiedad deportiva como artículos de vanidad. Pregunta qué vehículo posee la participación, cuánto tiempo puede permanecer invertido el capital, si el recinto forma parte de la economía y qué fuentes de ingresos están más cerca del inversor. También pregunta qué se les está vendiendo a los aficionados. Si la respuesta es comunidad, el contrato aún puede tratar sobre derechos, bienes raíces y escasez.
La próxima señal será si más firmas de capital de riesgo crean vehículos permanentes o semipermanentes para activos deportivos y culturales, en lugar de encajar participaciones en equipos dentro de los plazos tradicionales de los fondos. Si eso ocurre, la propiedad de deportes profesionales se parecerá menos a una vitrina de trofeos y más a un producto de capital paciente. Los partidos seguirán siendo los partidos. La tabla de capitalización a su alrededor se está volviendo más interesante.